Normalización de un fuerte crecimiento impulsado por la demanda interna
A pesar de la desaceleración, la economía maltesa mantendrá su impulso de crecimiento en 2025, muy por delante del resto de la zona del euro. Al igual que la mayoría de los países del sur de Europa, su crecimiento vendrá impulsado por el aumento de la demanda interna. En primer lugar, el consumo de los hogares seguirá creciendo gracias a la recuperación del poder adquisitivo, ya que los salarios reales se están recuperando a medida que se confirma la desinflación, y un mercado laboral ajustado fomenta los aumentos salariales. El mercado laboral, con una tasa de desempleo del 3 % en noviembre de 2024, seguirá estando ajustado. El crecimiento del empleo viene impulsado en gran medida por los trabajadores inmigrantes, principalmente de fuera de la UE, y los trabajadores extranjeros representan ya más del 30 % del empleo total. La renta disponible de los hogares también se verá impulsada por la ampliación de los tramos del impuesto sobre la renta anunciada en los presupuestos generales del Estado. En segundo lugar, la inversión seguirá viéndose impulsada en parte por el uso de los fondos de NextGenerationEU del Plan de Recuperación Europeo (el 2,3 % del PIB de 2019 se utilizará de aquí a 2026) y por los esfuerzos del país por crear un entorno favorable a las empresas, especialmente para el sector tecnológico. Sin embargo, es probable que el riesgo persistente de sanciones penales relacionadas con presuntos casos de blanqueo de capitales y otras actividades ilegales merme este potencial de inversión.
Además, las exportaciones netas volverán a verse impulsadas por los resultados del turismo (el 25 % del PIB y del empleo), que sigue batiendo récords y debería seguir creciendo, aunque a un ritmo más moderado. En los primeros once meses de 2024, las llegadas de turistas extranjeros se situaron un 20 % y un 30 % por encima de los niveles respectivos de 2023 y 2019. El sector de los juegos de azar en línea (póquer virtual, juegos de casino, apuestas deportivas), que representa el 12 % del PIB, seguirá impulsando las exportaciones de servicios gracias a un mercado en constante evolución que integra las innovaciones tecnológicas. Aunque Malta no importa energía de Rusia, su dependencia general de las importaciones de petróleo y gas natural, que representan la mayor parte de su suministro energético (un 49 % y un 45 %, respectivamente), la hace vulnerable a las crisis mundiales.
Una sólida situación presupuestaria a pesar de un elevado déficit presupuestario
Gracias en gran parte a su Programa de Inversores Individuales (IIP, también conocido como el programa del «pasaporte dorado»), Malta ha logrado una situación fiscal de bajo riesgo que se ha visto algo deteriorada en los últimos años por las medidas de apoyo para combatir la pandemia y las crisis energéticas. Este deterioro llevó a que la Comisión Europea sometiera a Malta al procedimiento de déficit excesivo en el verano de 2024. Además, en septiembre de 2022, la Comisión interpuso una demanda contra Malta ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea a causa de este programa. Su decisión, que se espera para los primeros meses de 2025, podría dar lugar a la supresión o al endurecimiento del programa. En Chipre, solo se mantiene el programa de «residencia por inversión». Las pérdidas para el presupuesto podrían ascender al 0,3 %-0,4 % del PIB anual. A pesar de la presión de la Comisión Europea, el Gobierno mantendrá las subvenciones energéticas por cuarto año consecutivo. No obstante, la caída de los precios de la energía debería aliviar la carga para el Gobierno, reduciendo a la mitad su coste en comparación con 2024, con un presupuesto estimado de 152 millones de euros en 2025 (0,7 % del PIB), lo que representa el 20 % del déficit presupuestario. Dado el fuerte crecimiento y el aumento de las cotizaciones a la seguridad social, impulsado por la altísima tasa de empleo, el crecimiento de los ingresos fiscales seguirá siendo sostenido. Sin embargo, el ajuste de los tramos del impuesto sobre la renta previsto en el presupuesto de 2025 debería reducir los ingresos en torno al 0,5 % del PIB.
Aunque registró un ligero déficit en 2022 debido a su dependencia de las importaciones de energía, cuyos precios se habían disparado, la balanza por cuenta corriente de Malta se recuperó rápidamente en cuanto los precios se moderaron. En 2025, Malta debería mantener su cómodo superávit gracias a la sólida posición exterior de sus servicios (que representan un superávit de alrededor del 30 % del PIB), reforzada por el aumento de los ingresos por turismo. Además de desincentivar la inversión, los riesgos relacionados con el Estado de derecho y las sospechas de blanqueo de capitales también están lastrando al desmesurado sector financiero del país (sus activos representaban 2,1 veces el PIB en 2023). En caso de sanciones a gran escala, Malta perdería uno de sus sectores más competitivos. Además, los bancos están muy expuestos al sector inmobiliario y se verían muy afectados por la supresión del IIP debido a la correspondiente disminución de la demanda extranjera de viviendas nacionales.
La estabilidad política sigue viéndose empañada por la corrupción
En marzo de 2022, el Partido Laborista (LP) del primer ministro Robert Abela ganó sus terceras elecciones consecutivas, obteniendo el 55 % de los votos y 44 escaños (incluidos los escaños añadidos para la representación femenina) de los 79 que componen la legislatura unicameral. Logró unos resultados estables a pesar de los supuestos vínculos del Gobierno con el asesinato, en 2017, de la periodista de investigación Daphne Caruana Galizia a manos de personas vinculadas al ex primer ministro Joseph Muscat (LP). A pesar de que puedan producirse nuevas convulsiones, se espera que el Gobierno de Abela permanezca en el poder hasta el final de su mandato en 2027. Las amenazas a la estabilidad política provienen del riesgo de nuevas acusaciones de corrupción y de la pérdida de confianza de la ciudadanía en la clase dirigente. Por el momento, estas amenazas son latentes y no parecen inminentes. Sin embargo, las elecciones europeas de 2024 apuntaron a un cambio en las expectativas de los votantes malteses. A pesar de otra victoria del LP, con un 45 % de los votos, este resultado, significativamente inferior al de 2019 (54 %), le hizo perder un escaño y ahora empata con el Partido Nacionalista (42 %) con tres escaños.
La salida del país de la lista gris del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI) sobre blanqueo de capitales en 2022 es una señal de mejora en su lucha contra el blanqueo de capitales, pero el país seguirá en el punto de mira de la Comisión Europea en cuestiones de transparencia, corrupción, evasión fiscal y Estado de derecho. En particular, la reticencia del Gobierno a abandonar el Programa de Inversores Individuales, incluso tras la solicitud formal de la Comisión, podría perjudicar sus relaciones con Bruselas y otros Estados miembros de la UE en cuestiones de seguridad, blanqueo de capitales, evasión fiscal y corrupción. Además, la ubicación geográfica de Malta la sitúa en primera línea de los flujos migratorios procedentes de África y Asia. Junto con otros países de acogida, como Grecia e Italia, la postura de Malta será clave en los debates europeos sobre esta cuestión.

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