Perspectivas de crecimiento favorables a pesar de la menor demanda exterior
La economía marroquí registró un buen comportamiento en 2025 a pesar de la volatilidad del entorno económico mundial. La agricultura (el 9 % del PIB y el 27 % del empleo en 2024) comenzó a recuperarse tras tres años consecutivos de malas cosechas debido a las sequías, a pesar de que los volúmenes de producción se mantuvieron en torno a un 10 % por debajo de los niveles de 2021. Las industrias extractivas (fosfatos), la automoción, la construcción y los servicios (comercio minorista, turismo y finanzas) siguieron siendo sólidos motores de crecimiento, respaldados por los flujos de inversión (tanto nacionales como extranjeros) en estos sectores.
La dinámica debería mantenerse en líneas generales similar en 2026. Salvo que se produzcan condiciones meteorológicas extremas, la agricultura debería seguir contribuyendo al crecimiento, ya que las cosechas se beneficiarán de unas precipitaciones más abundantes en el segundo semestre de 2025. La construcción será un potente motor de crecimiento, ya que los preparativos para la Copa del Mundo de la FIFA de 2030 impulsarán la inversión en infraestructuras, como la nueva terminal del aeropuerto Mohamed V de Casablanca (con una inversión prevista de 1 000 millones de dólares), la ampliación de la línea de alta velocidad Tánger-Kenitra hasta Marrakech y el Estadio Hassan II (490 millones de dólares), que se convertirá en el estadio de fútbol más grande del mundo. Además, las autoridades también pretenden potenciar la actividad en las provincias del sur mediante inversiones en zonas económicas y centros logísticos (El Argoub, El Guerguerat, Dajla). También continuarán las inversiones en energía (especialmente en energías renovables) y en agua (presas), como parte de los esfuerzos por alcanzar la soberanía energética. Es probable que el crecimiento del sector manufacturero se reduzca, debido principalmente a la débil demanda del sector del automóvil en Europa, que afectará a los volúmenes de producción y exportación. La actividad en el sector textil y de la confección también seguirá siendo escasa debido a la deprimida demanda externa. Los servicios seguirán siendo el principal motor de crecimiento. Las llegadas de turistas, que ya alcanzaron un máximo histórico de 19,8 millones de visitantes en 2025 (+14 % interanual), deberían seguir aumentando, aunque a un ritmo más lento. Los servicios financieros se mantendrán dinámicos, dada la creciente atractivo de Marruecos como centro financiero (a través de la Casablanca Finance City) y la presencia de grandes bancos marroquíes en África Occidental y Central. Por el lado de la demanda, la inversión seguirá siendo el principal motor, con el componente público centrado en las infraestructuras y el privado orientado hacia los sectores y servicios de alto rendimiento. El consumo también se mantendrá sólido, respaldado por el crecimiento salarial, así como por una inflación baja y estable. La inflación se mantendrá por debajo del 2 % y las expectativas están bien ancladas, por lo que es probable que el banco central (Bank al-Maghrib) mantenga su actual orientación de política monetaria. El banco central ha mantenido el tipo de interés de referencia en el 2,25 % desde marzo de 2025.
A pesar del elevado gasto público, la trayectoria fiscal sigue siendo sostenible
Aunque la trayectoria fiscal ha mejorado en los últimos años, la reducción del déficit público sigue siendo muy gradual. Los ingresos han aumentado significativamente (se estima un +16 % interanual en 2025) gracias a las medidas de consolidación fiscal aplicadas al impuesto sobre la renta y al impuesto de sociedades desde 2023, así como al aumento de los ingresos procedentes del IVA y otros impuestos sobre el consumo; sin embargo, también lo han hecho los gastos (+15,6 % en el mismo periodo), impulsados por los fuertes incrementos de la masa salarial y los pagos de intereses. Se prevé que esta tendencia se mantenga en 2026, con una ligera mejora del déficit público. El crecimiento del gasto público seguirá estando impulsado por los gastos corrientes, incluida la masa salarial (+8,4 %), ya que el salario mínimo mensual en el sector público se incrementó un 12,5 % en 2025 (de 4 000 MAD a 4 500 MAD). Además, se prevé que la financiación destinada a sanidad y educación aumente en más de un 15 % como parte de los compromisos adquiridos por el Gobierno tras las protestas de octubre de 2025 (véase la sección siguiente). Por el contrario, los pagos de intereses y el gasto en inversión deberían reducirse ligeramente con respecto a 2025. Dado que 2026 es un año electoral y teniendo en cuenta el tenso clima social, el gasto podría sobrepasar el presupuesto. El crecimiento de los ingresos seguirá beneficiándose de la sólida actividad económica, tanto en lo que respecta a los impuestos directos como a los indirectos, así como de las medidas adicionales introducidas para mejorar el sistema tributario en el proyecto de ley de presupuestos de 2026. Estas se centran principalmente en integrar mejor el sector informal en la economía, luchar contra el fraude y armonizar las normas fiscales. La línea de crédito flexible de Marruecos con el FMI (de unos 4 500 millones de dólares) se renovó en abril de 2025 por un período de dos años y las autoridades la consideran una medida de precaución que se utilizará en caso de perturbaciones económicas adversas. Dado que el déficit se está estabilizando gradualmente en términos generales, la ratio deuda/PIB disminuirá gracias a un crecimiento más sólido. La deuda pública de Marruecos es bastante resistente a las perturbaciones externas debido a su estructura (un 75 % de deuda interna, denominada en dirhams y con vencimientos principalmente a medio y largo plazo) y al régimen cambiario del país (paridad ponderada con bandas de fluctuación ajustables).
Sólida posición exterior a pesar de las elevadas necesidades de importación
Aunque sus factores determinantes se mantendrán prácticamente sin cambios en 2026, el déficit por cuenta corriente se ampliará ligeramente. Esto se deberá principalmente a un aumento del ya considerable déficit comercial. Las exportaciones de fosfato, que han experimentado un gran dinamismo en los últimos años, se ralentizarán debido a la caída prevista de los precios del fosfato diamónico. Aunque la industria automovilística marroquí sigue siendo competitiva en términos de costes, la débil demanda en Europa lastrará los volúmenes de exportación. Del mismo modo, las exportaciones de prendas de vestir seguirán enfrentándose a una débil demanda exterior. Las importaciones seguirán aumentando a pesar de la bajada de los precios del petróleo, impulsadas por las compras de bienes de equipo para proyectos de infraestructura y por la sólida demanda interna. Sin embargo, el déficit comercial estructural de Marruecos se compensa en gran medida con el superávit de servicios —impulsado por los ingresos del turismo— y con el superávit de rentas secundarias, que se beneficia de las sólidas entradas de remesas procedentes de los trabajadores expatriados afincados en la UE y en los países del Golfo. El déficit se financiará holgadamente mediante préstamos externos y la inversión extranjera directa (entradas netas estimadas en el 1,5 % del PIB). Las reservas de divisas, que cubrían alrededor de 5,5 meses de importaciones a finales de 2025, son adecuadas y deberían seguir siéndolo en 2026.
Se acercan las elecciones en un clima social tenso
Las elecciones generales marroquíes de 2021 supusieron un cambio considerable en la composición del Parlamento después de que la Agrupación Nacional de Independientes (RNI) se convirtiera en el partido más votado, con 102 de los 395 escaños de la Cámara de Representantes y 27 de los 120 escaños de la Cámara de Consejeros. Su líder, Aziz Akhannouch, formó posteriormente un gobierno de coalición con el Partido de la Autenticidad y la Modernidad (PAM, 87 y 19 escaños) y el Partido Istiqlal (PI, 81 y 17 escaños), lo que le otorgó la mayoría absoluta en ambas cámaras. Las próximas elecciones a la Cámara de Representantes están previstas para septiembre de 2026. Akhannouch anunció que no se presentaría a las próximas elecciones legislativas, por lo que es probable que el próximo líder del RNI sea Mohamed Chouki, actual presidente del grupo parlamentario. Se espera que se mantenga en el poder más o menos la misma coalición, aunque el reparto de escaños podría variar ligeramente, ya que la oposición está demasiado fragmentada para hacer frente a la alianza RNI-PAM-PI. Sin embargo, el clima social, que ya era tenso en 2025, obligará a los partidos a ir más allá de la simple promesa de continuidad y a abordar adecuadamente los problemas sociales. En particular, la relación entre la juventud del país y la esfera política se ha deteriorado en los últimos años. Esto culminó en las protestas de GenZ 212 en octubre de 2025, en las que las principales quejas se centraron en el gasto insuficiente en sanidad y educación frente al gasto excesivo en infraestructuras deportivas, la falta de oportunidades (y el elevado desempleo juvenil urbano), la desigualdad social y la desconexión con la clase política. Se han puesto en marcha reformas para mejorar la participación política y se ha destinado financiación adicional a los servicios públicos; no obstante, las expectativas respecto a que el nuevo Gobierno cumpla sus promesas en estos ámbitos seguirán siendo elevadas.
En el ámbito exterior, la relación con Argelia seguirá siendo el principal foco de tensión debido al apoyo de esta última al Frente Polisario, que controla un tercio del Sáhara Occidental. Si bien las relaciones diplomáticas con España y Francia (los dos principales socios comerciales de Marruecos) han mejorado en los últimos años, tras la aprobación por parte de ambos países del plan marroquí para la autonomía del Sáhara Occidental, la relación general con la Unión Europea en esta materia sigue siendo compleja. Dicho esto, Marruecos sigue siendo un socio fundamental para el control de los flujos migratorios y es probable que los vínculos comerciales también aumenten, ya que las industrias marroquíes están cada vez más integradas en las cadenas de valor europeas. Teniendo en cuenta el actual contexto geopolítico, cabe destacar la sólida relación de Marruecos con EE. UU. y su actual administración. Prueba de ello fue la decisión de firmar la Carta de la Junta de la Paz del presidente Trump en enero de 2026, lo que lo convirtió en el primer país africano en hacerlo. Marruecos también seguirá reforzando sus vínculos con los países del África subsahariana. En este sentido, la cooperación «Sur-Sur» sigue siendo un componente clave de la política exterior del país a través de proyectos emblemáticos como el gasoducto África-Atlántico con Nigeria y la mayoría de los países de África Occidental.

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