Rumanía

Europa

PIB per Capita ($)
$18424.7
Población (en 2021)
19,0 millones

Evaluación

Riesgo País
B
Clima empresarial
A3
Antes
B
Antes
A3
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Resumen

Fuerzas

  • Amplio mercado interno
  • Importante potencial agrícola: trigo, cebada, colza, etc.
  • Dependencia energética limitada gracias a las reservas locales de materias primas energéticas. Un nuevo proyecto de gas en alta mar podría convertir a Rumanía en un exportador neto de gas
  • Generación de electricidad renovable a gran escala
  • Industria diversificada y competitiva gracias a la mano de obra barata
  • Bien integrada en la zona del euro a través de vínculos comerciales y de inversión, a pesar de no ser miembro de la zona del euro

Debilidades

  • Baja tasa de natalidad y emigración de jóvenes con un alto nivel de formación
  • Fuertes disparidades regionales en materia de educación, formación profesional, salud y transporte; retraso en las zonas rurales
  • Escasa participación de las minorías húngara y romaní, de los jóvenes y de las mujeres en la economía
  • Amplia economía sumergida, débil aplicación de la normativa fiscal y uno de los ingresos fiscales más bajos en porcentaje del PIB (27 % frente a la media de la UE del 40 %)
  • Sector agrícola ineficiente
  • Legislación fiscal volátil
  • Lentitud de los procesos administrativos y judiciales; corrupción, burocracia y mala gestión de la mano de obra y de la contratación pública

Intercambios comerciales

Exportaciónde mercancías en % del total

Alemania
21%
Italia
10%
Francia
6%
Hungría
5%
Bulgaria
4%

Importación de mercancías en % del total

Alemania 19 %
19%
Italia 8 %
8%
Hungría 7 %
7%
Polonia 6 %
6%
China 6 %
6%

Evaluaciones de Riesgo Sectorial

Perspectiva

This section is a valuable tool for corporate financial officers and credit managers. It provides information on the payment and debt collection practices in use in the country.

Notable desaceleración del crecimiento económico en un contexto de inflación galopante

La economía de Rumanía está experimentando actualmente una marcada desaceleración, como lo demuestra el crecimiento del PIB en el segundo trimestre, que se situó en apenas un 0,3 % interanual, rozando el estancamiento. Esta desaceleración se debe principalmente al moderado consumo privado, que se ha convertido en el principal lastre de la actividad general. A este problema se suman factores externos, como el lento crecimiento de los principales socios comerciales y un déficit fiscal persistentemente elevado que ha inflado las importaciones, lo que a su vez agrava el impacto negativo de las exportaciones netas sobre el PIB. De cara al futuro, Rumanía se enfrenta a dificultades adicionales derivadas de un programa de austeridad fiscal en curso destinado a estabilizar las finanzas públicas. La reciente subida del tipo del IVA, que ha elevado el tipo general del 19 % al 21 %, y la reducción del ámbito de aplicación de los productos que pueden acogerse al tipo reducido ya se están traduciendo en un aumento de los precios, lo que probablemente erosionará aún más el poder adquisitivo de los hogares y frenará la demanda agregada. Esto podría agravar la contracción del consumo privado, creando un entorno difícil para la recuperación a corto plazo.

Existen algunos focos de apoyo potencial, en particular las inversiones impulsadas por los fondos de la UE. Dado que 2026 marca el último año de desembolsos en el marco de los programas actuales, Rumanía podría recibir hasta 17 000 millones de euros el próximo año, gran parte de los cuales se destinarán a proyectos de infraestructura críticos, como la descarbonización de la industria, el despliegue de energías renovables y la digitalización de la administración pública y los servicios públicos. Esta afluencia podría impulsar un repunte de la actividad inversora, lo que serviría de contrapeso al debilitamiento del consumo. No obstante, es poco probable que este aumento de la inversión, aunque beneficioso, compense por completo la caída del consumo de los hogares, lo que apunta a una trayectoria de crecimiento general débil.

La trayectoria de la inflación en Rumanía ha cambiado notablemente, pasando de una fase de tasas estables, aunque elevadas, a una fuerte aceleración, con el IPC disparándose hasta el 9,9 % interanual en agosto de 2025, impulsado principalmente por el desbloqueo de los precios de la energía y las subidas de los tipos estándar del IVA. De cara al futuro, la trayectoria de la inflación depende del alcance de las medidas adicionales de consolidación fiscal; salvo que se produzcan nuevas modificaciones del IVA, los efectos de base derivados de estos cambios fiscales deberían disiparse, allanando el camino para un retorno a una tasa de inflación en torno al 4 % para agosto de 2026. Por otra parte, el propio paquete de austeridad será también una fuente de presión desinflacionista. La congelación prevista de los aumentos salariales en el sector público y de las pensiones lastrará el incremento de los salarios nominales. La reducción sustancial del gasto público también debería deprimir la demanda agregada, lo que agravará la presión a la baja sobre los precios. En este contexto, el Banco Nacional de Rumanía (NBR) ha decidido abstenerse de aplicar medidas de flexibilización monetaria, a diferencia de muchos bancos centrales de la región. La agitación política de principios de 2025 también ha ejercido presión sobre el lei rumano. Para mantener la paridad fija, el NBR tuvo que abstenerse de realizar recortes de los tipos de interés. Aunque la inestabilidad política ya se ha disipado, el NBR sigue manteniendo una política monetaria restrictiva para frenar cualquier presión inflacionista adicional.

Austeridad para frenar los déficits gemelos

La política fiscal de Rumanía en 2025 estuvo marcada por un giro hacia la austeridad, impulsado tanto por presiones macroeconómicas como institucionales. Tras cerrar 2024 con el mayor déficit fiscal de la Unión Europea, el Gobierno puso en marcha un programa de consolidación tras las elecciones presidenciales de mayo. Más allá de las preocupaciones sobre la sostenibilidad fiscal, la medida estuvo motivada por el riesgo de perder su calificación crediticia de grado de inversión (actualmente BBB- según Fitch), lo que elevaría significativamente los costes de financiación (que ya son elevados en comparación con los de otros países de la región) y, en menor medida, por el procedimiento de déficit excesivo en curso iniciado por la Comisión Europea. La senda de ajuste ha sido gradual: según el Gobierno, se prevé que el déficit se reduzca en 0,61 puntos porcentuales del PIB en 2025, principalmente mediante el aumento del IVA y de los impuestos especiales. Se espera una corrección más sustancial en 2026, con una reducción prevista de alrededor de 3 puntos porcentuales del PIB, respaldada por un aumento de la fiscalidad de los dividendos (del 10 % al 16 %), unas cotizaciones más elevadas al seguro médico y la congelación de los salarios y las pensiones del sector público. Aunque políticamente impopular, es probable que el programa continúe, ya que el Gobierno dispone de un amplio margen de maniobra antes del próximo ciclo electoral a finales de 2028.

La política fiscal excesivamente acomodaticia de Rumanía ha amplificado los desequilibrios macroeconómicos y ha agrandado notablemente el déficit por cuenta corriente. El aumento de la demanda interna, impulsado por medidas fiscales expansionistas, se ha traducido en un incremento de las importaciones de bienes y, en consecuencia, ha reforzado la dinámica del doble déficit. De cara al futuro, se espera que la consolidación fiscal prevista frene estas presiones al moderar la absorción interna y mejorar los saldos externos. Sin embargo, los resultados de las exportaciones del país se enfrentan a dificultades geopolíticas: es probable que las actuales tensiones comerciales mundiales frenen indirectamente el crecimiento de las exportaciones de Rumanía a través de Alemania —su principal socio comercial y el mayor exportador de la UE a EE. UU.—, a pesar de que la exposición directa de Rumanía al mercado estadounidense es insignificante (alrededor del 2 % del total de las exportaciones). Se ha producido una evolución más positiva en las exportaciones de servicios, en particular en los servicios de transporte por carretera, que se han recuperado tras la adhesión de Rumanía al Espacio Schengen a principios de 2025.

El panorama poselectoral de Rumanía

El periodo comprendido entre finales de 2024 y el primer semestre de 2025 se caracterizó por una volatilidad excepcional en el panorama político rumano. La agitación comenzó con la exclusión del candidato de extrema derecha C?lin Georgescu de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de diciembre de 2024, una decisión que llevó a la repetición de todo el proceso electoral en mayo de 2025. La inestabilidad política se intensificó al día siguiente de la primera vuelta, cuando el primer ministro en funciones, Marcel Ciolacu, anunció su dimisión. Ciolacu achacó su dimisión a los decepcionantes resultados del candidato de la coalición gobernante, Crin Antonescu, que representaba a la alianza entre el Partido Socialdemócrata (PSD), de centroizquierda, y el Partido Nacional Liberal (PNL), de centroderecha, y que no logró pasar a la segunda vuelta. La segunda vuelta de las elecciones presidenciales se saldó con una victoria decisiva para Nicu?or Dan, el alcalde independiente y de centro-liberal de Bucarest. Presentándose como un candidato moderado y ajeno al sistema, Dan supo aprovechar con éxito el descontento generalizado de la ciudadanía con la clase política tradicional de Rumanía. Su campaña tuvo gran resonancia entre los votantes que buscaban una gobernanza pragmática y un alejamiento de la política partidista arraigada. A pesar de los escasos resultados de la coalición en las elecciones presidenciales, esta conservó el control del Gobierno tras un voto de confianza parlamentario a un nuevo gabinete liderado por Ilie Bolojan, líder del PNL. El Gobierno se formó mediante una coalición de amplia base integrada por cuatro partidos: el PNL, el PSD, la Unión Liberal «Salvar Rumanía» (USR) y la Alianza Democrática de los Húngaros en Rumanía (UDMR), que defiende a la minoría húngara. El acuerdo de coalición incluye una presidencia rotatoria, y está previsto que el liderazgo pase a manos de un representante del PSD en abril de 2027.

La principal fuerza de la oposición sigue siendo la Alianza para la Unión de los Rumanos (AUR), de carácter nacionalista-conservador y euroescéptico, bajo el liderazgo de George Simion, el antiguo candidato de la oposición en las elecciones presidenciales. La creciente influencia de la AUR pone de relieve la polarización del panorama político rumano y augura posibles retos para la coalición de gobierno. De cara al futuro, el nuevo Gobierno se enfrenta a importantes retos políticos, en particular la introducción de reformas fiscales impopulares destinadas a reducir el déficit presupuestario de Rumanía, que se encuentra en máximos históricos, y, al mismo tiempo, minimizar su impacto en los hogares con bajos ingresos. Se prevé que estas medidas de austeridad constituyan una importante fuente de fricciones internas dentro de la coalición; pondrán a prueba su cohesión y su capacidad para cumplir las promesas de gobierno en medio de una presión económica y social cada vez mayor.

Condiciones de pago y recobro de deuda

Esta sección constituye una herramienta muy útil para los responsables financieros y los gestores de crédito de las empresas. Ofrece información sobre las prácticas de pago y cobro de deudas vigentes en el país.

Pago

Las transferencias bancarias se están convirtiendo en el método de pago más habitual en Rumanía. Los principales bancos rumanos están ahora conectados a la red electrónica SWIFT, que permite tramitar pagos nacionales e internacionales de forma económica, flexible y rápida.

Los profesionales suelen optar por utilizar cheques como método de pago por el valor equivalente de los bienes y servicios adquiridos y recibidos. Aunque los cheques se consideran un método de pago seguro, el beneficiario del cheque solo puede presentarlo en el banco y cobrar el importe indicado.

Si bien los pagarés se utilizan principalmente como medio para garantizar las deudas comerciales de un profesional, en la práctica suelen emplearse como método de pago. En la legislación rumana, los pagarés constituyen un instrumento de crédito de firma privada, emitido por el emisor en calidad de deudor, mediante el cual este se compromete a pagar una cantidad fija de dinero en una fecha determinada, o a la presentación del mismo, a otro beneficiario que actúe en calidad de acreedor.

Tanto los cheques como los pagarés se convierten en títulos ejecutivos una vez firmados por ambas partes. Si no se liquidan debido a la falta de efectivo, se pueden iniciar procedimientos de ejecución forzosa contra el deudor.

Cobro de deudas

Fase amistosa

Procedimientos judiciales

PROCEDIMIENTOS ACELERADOS

Requerimiento de pago (art. 1013-1024 del Código de Procedimiento Civil)

Este procedimiento se aplica a determinadas deudas líquidas y exigibles cuyo importe supere los 10 001 RON, derivadas de un contrato civil. Entre ellas se incluyen los contratos celebrados entre un profesional y una entidad contratante, con la excepción de las deudas inscritas en un estado de situación patrimonial, en el marco de un procedimiento de insolvencia. Se requerirá al deudor para que abone el importe adeudado en un plazo de 15 días a partir de la recepción del requerimiento. La resolución es ejecutiva incluso si se presenta una solicitud de anulación contra la misma. No obstante, el deudor podrá interponer un recurso contra la ejecución, con arreglo al derecho común.

Citación de menor cuantía

Este procedimiento se diseñó como alternativa a los procedimientos del derecho común y al procedimiento de ordenanza. Su objetivo es permitir una resolución rápida de los litigios patrimoniales, cuando el valor no supere los 10 000 RON y no se refiera a asuntos excluidos por la ley. El procedimiento implica el uso de formularios normalizados, aprobados por el Ministerio de Justicia. Entre ellos se incluyen el formulario de solicitud, el formulario para completar y/o rectificar la solicitud y el formulario de respuesta. La legislación rumana establece expresamente que solo pueden presentarse documentos como prueba.

La resolución del tribunal puede ser objeto de recurso en un plazo de 30 días con arreglo al derecho común, salvo en el caso de las solicitudes relativas a deudas cuyo importe máximo sea de 2 000 RON. No obstante, como excepción al derecho común, la interposición del recurso no suspende el procedimiento de ejecución.

PROCEDIMIENTOS ORDINARIOS

Procedimiento de derecho común

El juez ordena la notificación de la solicitud al deudor, quien debe presentar un escrito de contestación en un plazo de 25 días a partir de la presentación de la demanda. El acreedor está obligado a presentar una réplica en un plazo de 10 días, mientras que el deudor debe acusar recibo de la réplica. En un plazo de tres días a partir de la fecha de la respuesta al escrito de contestación, el tribunal fija la fecha de la primera vista, a la que se citará a ambas partes en un plazo máximo de 60 días. Este proceso es algo más largo, ya que se examinan pruebas adicionales, como peritajes contables, el contrainterrogatorio de las partes implicadas y los testimonios de los testigos. Tras estas deliberaciones, el tribunal dicta una resolución judicial. Se pueden interponer recursos ante el tribunal superior en un plazo de 30 días a partir de la fecha de la resolución. Los recursos extraordinarios son el recurso de apelación, el recurso de anulación y el recurso de revisión.

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Ejecución de una resolución judicial

El procedimiento de ejecución implica la existencia de un título ejecutivo válido y dictado legalmente. Requiere el incumplimiento por parte del deudor de sus obligaciones, la existencia de una solicitud de procedimiento de ejecución formulada por el acreedor legítimo ante un agente judicial y, por último, el cumplimiento de las condiciones previstas en el procedimiento de ejecución. El procedimiento de ejecución se inicia a petición del acreedor mediante diversos medios, como el embargo y la venta de bienes materiales o inmateriales.

En el caso de las sentencias dictadas en países de la UE, el acreedor tiene a su disposición mecanismos especiales de ejecución. Entre ellos se incluyen los mandamientos de pago de la UE y el título ejecutivo europeo. Las resoluciones dictadas por países no miembros de la UE suelen reconocerse y ejecutarse, siempre que el país emisor sea parte de un acuerdo bilateral o multilateral con Rumanía. Si no fuera así, se iniciará un procedimiento de exequátur ante los tribunales nacionales, tal y como establece el Derecho internacional privado rumano.

Procedimientos de insolvencia

PROCEDIMIENTOS EXTRAJUDICIALES

De acuerdo con la Ley de Insolvencia de 2014, el «concordat preventiv» consiste en un acuerdo con los acreedores mediante el cual el deudor propone un plan de recuperación empresarial, que incluye un plan de pago de los créditos de los acreedores. Al firmar este acuerdo, los acreedores confirman su apoyo para ayudar al deudor a superar sus dificultades financieras. El procedimiento es gestionado por un administrador judicial especial, que elabora una oferta dirigida a los acreedores. Esta debe ser aprobada por al menos el 75 % de los acreedores en un plazo de 60 días a partir de la fecha en que la reciban. También está sujeta a la aprobación de un juez síndico.

PROCEDIMIENTOS DE INSOLVENCIA

Se trata de un procedimiento preliminar, al que puede seguir un procedimiento de reorganización o un procedimiento de quiebra.

PROCEDIMIENTOS DE REORGANIZACIÓN

El procedimiento judicial de reorganización requiere la elaboración, aprobación y ejecución de un plan de reorganización destinado a que el deudor pueda reestructurar con éxito su actividad y proceder al pago de sus deudas, de conformidad con un calendario de pagos acordado.

El plan puede prever la reestructuración financiera u operativa de la actividad del deudor, la reestructuración societaria mediante la modificación de la estructura del capital social o la venta de activos. El plan de reorganización está sujeto a la aprobación de la junta general de acreedores. Durante este período, el deudor está representado por un administrador especial.

PROCEDIMIENTOS DE QUIEBRA

En caso de que no se alcance un acuerdo de reorganización, los deudores entrarán en quiebra. El objetivo del procedimiento de quiebra es liquidar los activos del deudor para el pago de los créditos de los acreedores. Durante este procedimiento, el deudor está representado por el liquidador judicial. Este último se encargará de la liquidación de todos los activos del deudor y las sumas obtenidas se distribuirán entre los acreedores, según el orden de prelación que figure en la tabla de deuda consolidada definitiva.

Última actualización: noviembre de 2025