Mongolia

Asia

PIB per Capita ($)
$5,796.5
Población (en 2021)
3,5 millones

Evaluación

Riesgo País
C
Clima empresarial
C
Antes
C
Antes
C
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Resumen

Fuerzas

  • Un potencial minero colosal (carbón, cobre, oro, hierro, uranio, tierras raras), principal fuente de inversión extranjera directa
  • Inicio de la diversificación económica (tierras raras, industrialización) y de las relaciones diplomáticas (doctrina del «tercer vecino», alianzas bilaterales fuera de Rusia y China)
  • Ubicación geográfica estratégica entre China y Europa/Rusia
  • Instituciones democráticas estables

Debilidades

  • Economía pequeña y sin litoral, insuficientemente diversificada y vulnerable a las fluctuaciones de los precios de las materias primas (en particular, el carbón)
  • Gran dependencia de la demanda china, de los hidrocarburos rusos y del transporte procedente de ambos países (sin salida al mar)
  • Reservas de divisas insuficientes para absorber las crisis externas
  • Corrupción (puntuación de 33/100, ocupando el puesto 114 de 180 países) y gobernanza deficiente (justicia, gasto público, empresas estatales, licencias mineras y contratación pública)
  • Riesgos relacionados con el aumento de la desigualdad debido a un desarrollo minero no inclusivo
  • Degradación masiva del suelo que amenaza con convertir gran parte de los pastizales en desierto

Intercambios comerciales

Exportaciónde mercancías en % del total

China
88%
Suiza
3%
Rusia
1%
Europa
1%

Importación de mercancías en % del total

China 32 %
32%
Rusia 21 %
21%
Japón 7 %
7%
Europa 4 %
4%
Estados Unidos 4 %
4%

Perspectiva

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En 2026, la recuperación económica vendrá impulsada por las exportaciones de cobre y la inversión en la diversificación de las exportaciones

La exportación de carbón de alta calidad —motor histórico de la economía mongola— perdió impulso en 2025. Las causas principales fueron la caída de los precios del carbón y el descenso estructural de la demanda china. Esta desaceleración se vio parcialmente compensada por un aumento del consumo privado. Este último se vio respaldado por la moderación de la inflación (ligeramente por encima del objetivo del 8 %) —que se prevé que continúe en 2026—, el aumento de los ingresos, gracias al incremento de los sueldos de los funcionarios y las pensiones, la recuperación del sector agrícola tras el invierno especialmente duro de 2024, así como la redistribución de la riqueza generada por las minas de cobre (salarios más altos, pago de dividendos) y el desarrollo del mercado crediticio.

En 2026, se prevé que el crecimiento repunte ligeramente, respaldado por el crecimiento continuado de las exportaciones de cobre y oro, gracias a la ampliación de la mina de Orkhon (cobre y molibdeno, en el norte del país), autofinanciada por la empresa nacional que la explota, y de la mina de Oyu Tolgoi (cobre y oro, en el sur del país), financiada por instituciones multilaterales, agencias de crédito a la exportación canadienses y australianas, y el grupo anglo-australiano Rio Tinto. También se prevé que se intensifiquen las inversiones en nuevos proyectos mineros, a menudo dedicados a la extracción de tierras raras, como la mina de uranio de Zuuvch-Ovoo, en el sureste del país, explotada por Orano, cerca de la cual se construirá una central nuclear. A ello se sumarán inversiones en industrias de transformación, como las plantas de procesamiento de cobre y carbón, la fabricación de acero y el refinado de oro, así como en la producción de energía, con dos centrales hidroeléctricas financiadas por China y la gran central térmica respaldada por la mina de carbón de Talvantolgoi. Por último, se realizarán inversiones en conexiones ferroviarias transfronterizas con China.

Estas inversiones ponen de manifiesto la voluntad del Gobierno de diversificar la economía. A pesar de la posible apertura del mercado indio, los ingresos procedentes de las exportaciones de carbón podrían seguir siendo bajos en los próximos años. Además, algunos proyectos, como la refinería de Altanshiree (en el sureste del país), que podría entrar finalmente en funcionamiento en 2026, tienen como objetivo paliar la escasez energética que está lastrando la actividad económica y provocando un aumento de la inflación. Como se ha explicado anteriormente, se prevé que la inflación siga moderándose en 2026, aunque la fuerte dependencia de las importaciones, unida al riesgo de depreciación del tugrik, constituye una fuente de incertidumbre.

Austeridad fiscal ante la caída de los ingresos por el carbón

En 2025, las cuentas públicas volvieron a registrar déficit tras varios años de superávit, debido a la caída inesperada de los ingresos procedentes de las exportaciones de carbón y al aumento del gasto público. El retorno al déficit se debió a la inversión en grandes proyectos mineros, energéticos y de infraestructuras, así como a la revalorización de los salarios y las pensiones de los funcionarios públicos que comenzó en 2024. Para sanear la situación presupuestaria, el nuevo Gobierno revisó el presupuesto a mediados de 2025, reduciendo el gasto público en dos puntos porcentuales del PIB mediante una reducción del 9 % en el número de funcionarios entre 2025 y 2026, el aplazamiento o la reducción de las inversiones y recortes en los gastos corrientes.

Se prevé que el déficit se reduzca en 2026. El gasto corriente aumentará solo un 2 %, a pesar de las presiones inflacionistas y del alza de los precios de las materias primas. Varios ministerios verán sus presupuestos congelados en los niveles de 2025, algunos se enfrentarán a recortes de entre el 6 % y el 12,8 %, y se pospondrá el gasto considerado no esencial. Los proyectos cuya finalización está prevista para 2026 se financiarán íntegramente, mientras que aquellos que se prolonguen más allá de esa fecha y no se ajusten al plan nacional de desarrollo se reducirán o pospondrán. Los salarios de los docentes, médicos e investigadores, así como las pensiones y las prestaciones sociales, aumentarán en consonancia con la inflación. La inversión en educación y sanidad aumentará, en parte gracias a la financiación de socios multilaterales (UE, Banco Asiático de Desarrollo, BERD). Se prevé que la ratio deuda/PIB aumente ligeramente en 2026: el 94 % de la deuda está denominada en divisas extranjeras, el 56 % está en manos de acreedores multilaterales o bilaterales y el 30 % consiste en eurobonos con un vencimiento medio de cinco años. El Gobierno pretende aumentar la proporción de deuda interna, al tiempo que aplica las nuevas normas adoptadas a principios de 2025: un déficit estructural limitado al 2 % del PIB, una deuda pública del 60 % y un gasto corriente del 30 %. Estos esfuerzos, junto con la disminución de la ratio deuda/PIB en los últimos años, han valido a Mongolia una revisión al alza de su calificación soberana por parte de S&P (BB-).

El descenso de las exportaciones de carbón en 2025 seguirá lastrando la balanza comercial; solo se verá compensado parcialmente por el crecimiento de las exportaciones de otros minerales. Se prevé que las importaciones de bienes y servicios —un tercio de las cuales corresponde al uso de transporte extranjero debido a que el país no tiene salida al mar—, impulsadas por el aumento de los ingresos de los hogares y los proyectos de construcción, crezcan al mismo ritmo que el PIB. Este déficit se financiará con los superávits de la cuenta de capital (subvenciones del Banco Asiático de Desarrollo y conversión de la deuda alemana en inversiones) y de la cuenta financiera, impulsados por la inversión extranjera directa procedente de Canadá, Francia, China, Japón, Corea del Sur y los Países Bajos, así como por subvenciones del Banco Asiático de Desarrollo y del Banco Mundial para mantener las reservas de divisas por encima de tres meses de importaciones.

Riesgo de inestabilidad política en un contexto de corrupción y conflictos internos

Desde la caída del régimen comunista y la aprobación de las reformas constitucionales de 1992, el sistema político de Mongolia ha sido una república semipresidencialista y unicameral que, en general, respeta las normas democráticas. El país atraviesa un periodo de gran inestabilidad política: dos primeros ministros del Partido Popular de Mongolia (MPP), que ha mantenido una estrecha mayoría desde las elecciones legislativas del verano de 2024, fueron destituidos mediante votos de censura en el espacio de tan solo cuatro meses. La primera, en junio de 2025, se vio precipitada por la caída de popularidad del líder (especialmente entre los jóvenes) debido a las sospechas de corrupción provocadas por el gasto ostentoso de su familia. Se vio obligado a dimitir, lo que provocó la salida del Partido Democrático (42 escaños) de la coalición, que pasó a convertirse en el principal partido de la oposición. La segunda moción, en octubre de 2025, se debió a desacuerdos sobre la fiscalidad de los exportadores de minerales, en un contexto de luchas internas entre conservadores y reformistas. Considerada inconstitucional, esta última moción fue finalmente anulada, lo que permitió a Gombojav Zandanshatar mantenerse en el poder. El presidente del Parlamento dimitió tras esta sucesión de acontecimientos, lo que condujo a una reorganización de las alianzas: el Partido Verde - Voluntad Civil (4 escaños) se unió a la coalición de gobierno, ya compuesta por el Partido Nacional del Trabajo (8 escaños) y el PPM (68 escaños). El descontento público va en aumento, al igual que las expectativas de una mejor redistribución de los ingresos mineros.

En el ámbito internacional, Mongolia, un país sin litoral con la densidad de población más baja del mundo y muy dependiente económicamente de China y Rusia, busca emanciparse de sus dos gigantescos vecinos a través de su doctrina diplomática de «tercer vecino». Por el momento, China, principal destino de las exportaciones mongolas, sigue siendo crucial para la economía del país, que también depende de Rusia para sus importaciones de petróleo y gas. No obstante, Mongolia se resiste como puede, por ejemplo, negándose a adherirse a la Organización de Cooperación de Shanghái o declarando su neutralidad respecto a las relaciones entre China y Taiwán, y entre Rusia y Ucrania. Su riqueza en minerales estratégicos (tierras raras, cobre, uranio) ofrece una enorme oportunidad para diversificar sus relaciones acogiendo en su territorio a otras potencias económicas, aunque esta apertura también depende de la buena voluntad de China, que es la principal puerta de Mongolia al resto del mundo. En consonancia con esta estrategia, el país ha firmado memorandos de entendimiento sobre cooperación minera con Francia, Alemania, el Reino Unido, Canadá, Australia, Estados Unidos, Corea del Sur, Vietnam y Turquía.

Este intento de emancipación también se refleja a nivel regional mediante la firma de acuerdos de asociación global con Uzbekistán y Kirguistán, y de un acuerdo de cooperación comercial y aeroespacial con Kazajistán. Mongolia también se beneficia de excelentes relaciones con la India, gracias a su proximidad religiosa y a su doctrina de no alineación. Estas buenas relaciones se manifiestan en un sólido diálogo bilateral y en la cooperación económica: por ejemplo, la India ha financiado la refinería de petróleo de Altanshiree con 1.2 mil millones de dólares, lo que permitirá a Mongolia reducir su dependencia de los hidrocarburos rusos. La India también podría representar un mercado alternativo para el carbón mongol.

Última actualización: noviembre de 2025