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Cobre, níquel y aluminio: los metales que impulsarán la transición energética hacia 2035

La combinación entre la transición energética, el avance de la tecnología, la electrificación de la economía y el crecimiento de los nuevos mercados está transformando el panorama global de los metales. Según los análisis de Coface, la demanda de materias primas estratégicas como el cobre, el níquel y el aluminio seguirá creciendo de manera acelerada durante la próxima década, mientras que la oferta enfrenta cada vez más limitaciones para responder al mercado.

Este desequilibrio podría generar déficits estructurales hacia 2035 y abrir la puerta a un nuevo ciclo alcista en los precios de los metales industriales, convirtiéndolos en activos fundamentales para el desarrollo económico y tecnológico mundial.

Los metales industriales están entrando en una nueva fase. La transición energética está generando una nueva demanda significativa, mientras que la oferta muestra una capacidad de respuesta cada vez menor

Simon LACOUME, economista del sector de metales en Coface.

 

La transición energética acelera la demanda mundial de metales

Mucho antes del auge de las energías renovables, el consumo de metales ya venía creciendo gracias a tendencias globales como la urbanización, el desarrollo de infraestructura y el crecimiento de las economías emergentes.

Actualmente:

  • El sector de la construcción representa cerca del 50 % del consumo mundial de acero.
  • La electrificación ya concentra aproximadamente tres cuartas partes de la demanda global de cobre.
  • La expansión de infraestructura en Asia, África y América Latina continúa impulsando el mercado de materias primas.

A este escenario se suma ahora una nueva fuente de crecimiento: la transición energética.

Tecnologías como:

  • Energía solar y eólica.
  • Vehículos eléctricos.
  • Sistemas de almacenamiento con baterías.
  • Redes eléctricas inteligentes.
  • Centros de datos.
  • Inteligencia artificial y computación avanzada.

requieren volúmenes cada vez mayores de cobre, níquel, aluminio y otros metales críticos.

De acuerdo con las proyecciones analizadas por Coface, las tecnologías limpias podrían representar cerca del 35 % de la demanda mundial de cobre y níquel para 2035.

Previsión de la oferta y la demanda de cobre

 

El cobre será uno de los metales más estratégicos

Según las proyecciones de Coface, el cobre podría convertirse en uno de los recursos más escasos de la próxima década.

Su importancia es fundamental para:

  • Redes eléctricas.
  • Infraestructura energética.
  • Vehículos eléctricos.
  • Centros de datos.
  • Automatización industrial.
  • Desarrollo tecnológico.

Hacia 2035, el déficit mundial de cobre podría ubicarse entre 1,5 y 6,5 millones de toneladas, dependiendo del ritmo de expansión de la transición energética.

La creciente demanda asociada a la Inteligencia Artificial y a los centros de datos podría intensificar aún más esta presión.

El níquel enfrenta uno de los mayores desafíos

Dentro de los metales analizados, el níquel aparece como uno de los más expuestos a la transición energética.

La principal razón es el crecimiento de:

  • Vehículos eléctricos.
  • Sistemas de almacenamiento energético.
  • Baterías de alto rendimiento.

En un escenario de descarbonización acelerada, el mercado mundial podría enfrentar un déficit cercano a 6,5 millones de toneladas de níquel refinado para 2035, equivalente a cerca del 35 % de la demanda proyectada.

El aluminio también enfrentará una creciente presión

Aunque la disponibilidad del recurso es mayor, el aluminio también podría registrar déficits importantes.

En este caso, los desafíos están más relacionados con:

  • La capacidad industrial.
  • La necesidad de nuevas inversiones.
  • El acceso a energía competitiva.
  • El crecimiento de la demanda manufacturera y tecnológica.

Según las proyecciones, el déficit podría ubicarse entre 5 y 15 millones de toneladas durante la próxima década.

 

Nuevos mercados y economías emergentes impulsan el cambio

Un factor clave detrás de esta transformación es el crecimiento de los nuevos mercados.

Países de Asia, América Latina, África y Medio Oriente continúan aumentando sus inversiones en:

  • Infraestructura.
  • Energías renovables.
  • Manufactura.
  • Movilidad eléctrica.
  • Tecnología.

El desarrollo de estas economías está creando una demanda adicional de metales que se suma al crecimiento de los mercados desarrollados.

Para Coface, el avance de las economías emergentes seguirá siendo uno de los motores más importantes del consumo mundial de materias primas en los próximos años.

 

¿Se acerca un nuevo ciclo alcista para los metales?

El escenario proyectado apunta a una presión sostenida sobre los precios.

De acuerdo con los análisis de Coface:

  • El cobre podría registrar incrementos significativos durante la próxima década.
  • El níquel tendría uno de los mayores potenciales de valorización.
  • El aluminio también enfrentaría una tendencia alcista impulsada por la demanda industrial.

Por el contrario, metales como el acero y el zinc muestran un panorama más equilibrado debido a condiciones de producción menos restrictivas.

Panorama comparativo de las tendencias para metales seleccionados en 2035

En este contexto, Coface destaca que la transición energética, la expansión de la tecnología y el crecimiento de las economías emergentes están redefiniendo el mercado global de los metales y creando nuevas oportunidades para las empresas que logren anticiparse a estos cambios.

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