Crecimiento económico impulsado por proyectos extractivos
Se prevé que el crecimiento se ralentice en 2025, lastrado por los malos resultados del sector aurífero, que registró un descenso interanual del 20 % en la producción de Tasiast durante el primer semestre del año, así como por los retrasos en el inicio de la producción comercial del proyecto de gas Greater Tortue Ahmeyim (GTA), gestionado conjuntamente con Senegal.
En 2026, se prevé que el crecimiento se acelere, impulsado por la plena producción de gas. La primera fase del proyecto GTA, operado por BP (Reino Unido) y Kosmos Energy (EE. UU.), comenzó en enero de 2025 con una capacidad estimada de 2,5 millones de toneladas de GNL al año. Este gas contribuirá a la producción nacional de electricidad y a las exportaciones, que comenzaron en abril de 2025. Al mismo tiempo, la inversión extranjera respaldará el desarrollo del sector del uranio. El primer proyecto de extracción, situado en la región de Tiris Zemmour, está dirigido por la empresa australiana Aura Energy, que obtuvo el permiso definitivo de construcción y explotación en julio de 2024. Se espera que la decisión final de inversión se tome a finales de 2025, con una financiación inicial estimada en 230 millones de dólares estadounidenses. Además, los elevados precios mundiales del oro (39 % de las exportaciones) y del mineral de hierro (28 % de las exportaciones) impulsarán la producción minera. Varias multinacionales también han firmado acuerdos para explotar el potencial de hidrógeno verde del país, y se esperan decisiones de inversión en 2026.
Al mismo tiempo, la economía se beneficiará de un sector de servicios sólido (el 48 % del PIB en 2024), impulsado por el desarrollo de las infraestructuras de telecomunicaciones. Los precios moderados del petróleo y los alimentos, que son los principales productos de importación, deberían respaldar el consumo privado (el 53 % del PIB). Sin embargo, el crecimiento del sector primario será limitado. Tras alcanzar su punto álgido en 2024 (1,5 millones de toneladas capturadas y más de 1 millón de toneladas exportadas), se prevé que la actividad en el sector pesquero se normalice. El agotamiento gradual de las poblaciones de peces supone un riesgo importante para la economía, ya que el sector representa casi el 10 % del PIB, el 23 % de las exportaciones y da empleo a más de 50 000 personas.
Los déficits gemelos se reducirán gracias a las exportaciones de gas
El déficit público seguirá disminuyendo en 2025. El Gobierno proseguirá con la consolidación fiscal, con un aumento de los ingresos no extractivos basado en la introducción de un nuevo impuesto sobre el carbono, la mejora de la recaudación fiscal y la eliminación de varias exenciones fiscales. Además, el aumento de las regalías del gas respaldará los ingresos públicos, compensando el incremento del gasto en inversiones de capital y transferencias sociales. En 2026, se espera que las autoridades continúen con los esfuerzos en el marco de los acuerdos con el Fondo Monetario Internacional. Desde enero de 2023, Mauritania se ha beneficiado de un Servicio Ampliado del Fondo y de un Servicio Ampliado de Crédito con una duración de 42 meses y un importe total de 86,9 millones de dólares estadounidenses. En diciembre de 2023, el FMI también concedió un Servicio de Resiliencia y Sostenibilidad por valor de 258,21 millones de dólares estadounidenses a lo largo de 31 meses. Ya se han desembolsado cerca de 150 millones de dólares estadounidenses en el marco de estos tres programas.
En 2026, se prevé que el elevado déficit por cuenta corriente siga reduciéndose, principalmente gracias a un déficit comercial menor. El crecimiento de las exportaciones de hidrocarburos compensará parcialmente el descenso de las exportaciones no energéticas (en particular, el pescado). Será principalmente la contracción de las importaciones lo que contribuirá a la mejora de la balanza comercial. En primer lugar, se prevé que las importaciones de bienes de capital disminuyan tras la finalización de la primera fase del proyecto GTA. A continuación, la bajada de los precios mundiales del petróleo y los alimentos debería aliviar la factura de las importaciones. Se prevé que el déficit de servicios (7 % del PIB en 2024) se mantenga elevado, ya que la inversión en el sector extractivo refuerza la elevada factura de las importaciones. El déficit se financiará principalmente mediante la inversión extranjera directa (IED) y los préstamos de socios bilaterales y multilaterales, representando estos últimos alrededor del 60 % de la deuda externa pendiente (el 86 % de la deuda pública total).
Estabilidad política y riesgo yihadista limitado
El presidente Mohamed Ould Cheikh Ahmed Ghazouani fue reelegido en junio de 2024 para un segundo y último mandato según la Constitución, obteniendo el 56 % de los votos. El país se ve afectado regularmente por disturbios sociales relacionados con la discriminación étnica en detrimento de la comunidad harratin, el elevado desempleo y el bajo nivel de vida. Sin embargo, es poco probable que esto amenace la estabilidad política, ya que Ghazouani, en su calidad de exgeneral, cuenta con el apoyo de las fuerzas armadas. Además, el partido presidencial El Insaf ostenta la mayoría parlamentaria, tras haber obtenido 107 de los 176 escaños en las elecciones legislativas de mayo de 2023.
En el ámbito exterior, es probable que la inestabilidad y la presencia yihadista en otros países del Sahel, sumadas al conflicto entre Marruecos y el Frente Polisario en el Sáhara Occidental, agraven el flujo de refugiados hacia Mauritania. Sin embargo, el país no ha sufrido ningún atentado yihadista desde 2011 gracias a las inversiones sostenidas en defensa, seguridad e inteligencia.
El fortalecimiento de las relaciones bilaterales con otros países árabes, en particular Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos, continuará a través de su financiación e inversiones, especialmente en hidrógeno verde, así como mediante el desarrollo de vínculos comerciales. La cooperación con Senegal seguirá siendo activa, sobre todo en torno a la explotación conjunta de las reservas de gas en alta mar en el marco del proyecto GTA. Por último, el país mantendrá sus vínculos con la Unión Europea (UE) y EE. UU., ambos interesados en el potencial energético y la ubicación geográfica del país. A principios de 2025, la UE reforzó su compromiso con la iniciativa «Global Gateway» proporcionando apoyo financiero para la gestión de la migración, la creación de empleo y la seguridad. Además, Mauritania podría beneficiarse de un acceso comercial preferencial a EE. UU. tras una reunión entre los presidentes Ghazouani y Trump en julio de 2025, en la que se destacó el papel del país como socio militar estratégico y posible destino de la inversión estadounidense en la región.

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