Automoción

Asia Pacífico
Riesgo alto
Europa central y oriental
Riesgo alto
Latinoamérica
Riesgo alto
Turquía y Oriente Medio
Riesgo alto
Norte América
Riesgo alto
Europa Occidental
Riesgo muy alto
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Resumen

Fuerzas

  • Un sector resiliente a nivel mundial, respaldado por el crecimiento tanto de la producción industrial como de las ventas
  • Un sector clave en la transición energética, que cuenta con un amplio apoyo político y financiero por parte de los gobiernos
  • Fuerte crecimiento en el segmento eléctrico

Debilidades

  • Sector cíclico, sensible a las variaciones de los tipos de interés
  • Rápida reestructuración de las cadenas de valor
  • Tensiones en la cadena de suministro de minerales críticos

Evaluación de Riesgo Deudor

La industria automovilística mundial está entrando en un periodo de transición. En 2025, el crecimiento de las ventas mundiales de automóviles se habrá estabilizado (+2 % interanual) tras repuntar en 2024, alcanzando cerca de 90 millones de unidades.

El sector seguirá viéndose afectado por las tensiones comerciales entre los principales bloques económicos: EE. UU., Europa y Asia. Desde mayo, las exportaciones de automóviles y equipamiento de automoción a EE. UU. están sujetas a un arancel del 25 %, salvo los productos procedentes de México y Canadá que cumplan con el USMCA. Además, la UE ha impuesto derechos antidumping a los vehículos eléctricos chinos, con aranceles de importación que oscilan entre el 27 % y el 45,3 % desde octubre de 2024. Más recientemente, las restricciones de China a las exportaciones de tierras raras han tensionado aún más la cadena de suministro del sector de la automoción, ya que el país representa el 90 % de la producción mundial de tierras raras refinadas.

Por último, se prevé que la electrificación de las ventas de coches nuevos se fragmente aún más en los próximos meses, con una brecha notable ya visible entre EE. UU. (10 %), Europa (25 %) y China (45 %). Por un lado, es poco probable que la agenda de desregulación medioambiental de Donald Trump —encarnada en su eslogan «drill baby drill»— favorezca la adopción de los vehículos eléctricos en EE. UU., especialmente teniendo en cuenta su enfrentamiento público con Elon Musk, lo que podría afectar negativamente a las ventas nacionales de Tesla. Por otro lado, las ventas de vehículos eléctricos en China siguen aumentando. Durante los primeros nueve meses de 2025, se vendieron casi 11 millones de vehículos electrificados, lo que supone un aumento interanual del 35 %. Desde septiembre, las ventas de vehículos eléctricos han igualado a las de los vehículos con motor de combustión interna (ICE), lo que indica un cambio importante en la dinámica del mercado.

Perspectivas económicas del sector

Asia se consolida como el centro neurálgico de la industria automovilística mundial

Asia es el principal productor y consumidor mundial de vehículos, con un 25 % de las ventas de vehículos en 2023. Los fabricantes asiáticos dominan las ventas mundiales (30 millones de vehículos vendidos en 2023), aunque existe una considerable diversidad regional. Por el momento, el sector estará dominado por un dúo de potencias consolidadas formado por Japón y Corea. Toyota es el principal fabricante mundial desde 2020 (en términos de número de vehículos vendidos), con más de 5 millones de unidades vendidas en el primer semestre de 2025. China ha logrado un avance fulgurante en el segmento eléctrico. Ahora se perfila como el futuro centro automovilístico de Asia. Otros países, como la India y Vietnam, también han dejado huella en los últimos años.

China seguirá reforzando su posición como potencia automovilística mundial en 2024 gracias a los vehículos eléctricos. Es el principal productor y consumidor mundial de coches eléctricos: el año pasado se vendieron en China 11 millones de vehículos eléctricos, de los cuales dos tercios eran vehículos eléctricos de batería. Al igual que el dominio del motor de combustión interna fue la clave del éxito de las industrias automovilísticas estadounidense, europea y japonesa, la motorización eléctrica está proporcionando ahora a la industria automovilística china una ventaja comparativa.

Además, el segmento de los vehículos eléctricos también impulsa las exportaciones de automóviles chinos. De los 5 millones de vehículos exportados en los primeros nueve meses de 2025, alrededor del 35 % eran eléctricos. Se prevé que esta tendencia continúe en 2026.

Sin embargo, este crecimiento desenfrenado se ha producido a costa de importantes subvenciones gubernamentales y de una feroz guerra de márgenes entre los fabricantes. El resultado es un sector que, en última instancia, resulta frágil, ya que muy pocos fabricantes de vehículos eléctricos son rentables; BYD es, actualmente, uno de los pocos. Además, el apoyo de las autoridades chinas está creando una enorme distorsión de la competencia frente a los fabricantes extranjeros.

El sector automovilístico estadounidense será más resistente que el europeo

Dada la resistencia de la demanda, prevemos una desaceleración del crecimiento de la producción (+1 a 2 % interanual) en EE. UU. en 2025, mientras que se espera que las ventas crezcan entre un 2 % y un 3 % a lo largo del año. En Europa, esperamos un crecimiento débil del sector, que se vio notablemente frenado por un descenso del 1 % en las ventas en 2025 (tras una caída del 2 % en 2024).

En la Unión Europea (UE), los vehículos eléctricos (VE) están impulsando las matriculaciones. Se prevé que los VE representen el 25 % de las ventas de vehículos nuevos en 2025 (BEV + PHEV), mientras que a partir de 2035 solo se permitirá la venta de BEV en la UE. En EE. UU., nuestras previsiones son más cautelosas para el segmento eléctrico: se espera que la cuota de mercado de los vehículos eléctricos se mantenga cerca del 10 % en 2025.

No obstante, estos dos mercados automovilísticos seguirán estando dominados en gran medida por los motores de combustión interna a medio plazo. Las ventas de SUV representan alrededor del 50 % de las matriculaciones de turismos nuevos en Europa. Al otro lado del Atlántico, las camionetas ligeras representan el 80 % de todas las ventas de vehículos nuevos.

Tanto EE. UU. como la UE buscan reforzar su autonomía industrial y tecnológica

Esto implica, en primer lugar, desarrollar la capacidad de producción de baterías (de iones de litio) y, al mismo tiempo, diversificar las fuentes de suministro de materias primas críticas para escapar del monopolio virtual chino.

En EE. UU., en el marco de la Ley de Reducción de la Inflación (IRA), se invertirán 65 000 millones de dólares en los próximos años para desarrollar «gigafábricas».

En Europa, la normativa exige a los fabricantes de automóviles europeos que, a partir de 2035, produzcan únicamente vehículos eléctricos. El objetivo de la Ley de Materias Primas Críticas (CRMA) es desarrollar las capacidades europeas de producción y suministro de materias primas críticas. Para lograrlo, la UE debe alcanzar, para 2030, un 10 % de capacidad de extracción, un 40 % de capacidad de refinado y un 15 % de capacidad de reciclaje (como porcentaje del consumo anual). Se están realizando avances, pero la región aún está muy lejos de la autosuficiencia.

No obstante, la transición hacia los vehículos eléctricos en Europa no está garantizada. Los fabricantes europeos han conseguido, en particular, que la Comisión Europea revise anticipadamente (el 12 de septiembre) la agenda para 2035 y sus disposiciones asociadas. Su principal objetivo es posponer el plazo y prolongar la venta de vehículos híbridos enchufables (PHEV) más allá de 2035, argumentando que la escasa demanda y la creciente competencia de los fabricantes chinos amenazan a los actores europeos —algunos, como Stellantis, ya se encuentran bajo presión—.

Autores y expertos