Textil y confección

Asia Pacífico
Riesgo muy alto
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Riesgo muy alto
Turquía y Oriente Medio
Riesgo alto
Norte América
Riesgo muy alto
Europa Occidental
Riesgo muy alto
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Resumen

Fuerzas

  • El crecimiento de la clase media en los países emergentes
  • La formalización del comercio minorista en los países en desarrollo atrae a las marcas de moda
  • Sólida demanda de ropa deportiva y de actividades al aire libre
  • Desarrollo de una industria textil «sostenible», incluso entre los actores tradicionales

Debilidades

  • Sector cíclico
  • Los precios de las fibras textiles son muy sensibles a las fluctuaciones de los precios del petróleo y a las condiciones meteorológicas
  • Normativas ESG cada vez más estrictas, que afectan tanto a los fabricantes como a los minoristas
  • El comercio minorista tradicional de ropa compite con el comercio electrónico y el mercado de segunda mano

Evaluación de Riesgo Deudor

En 2024 y durante la primera mitad de 2025, el sector textil y de la confección a nivel mundial siguió enfrentándose a unas condiciones desfavorables. Se prevé que el entorno económico siga siendo complejo hasta bien entrado 2026. De cara al año que viene, se espera que el crecimiento de la demanda mundial de ropa se mantenga moderado en 2026, aunque con diferencias regionales.

Es probable que los consumidores sigan siendo sensibles al precio. Esto favorecería especialmente a las plataformas de moda ultrarrápida y a la ropa de segunda mano. Ante un poder de fijación de precios limitado, esta evolución podría lastrar la rentabilidad de los minoristas de moda.

Algunos componentes específicos de la cadena de suministro deberían mostrarse más resistentes. En cuanto a las materias primas, la presión de los consumidores y la normativa respaldará la demanda de fibras recicladas, naturales y artificiales. En cuanto a los mercados de uso final, se espera que la demanda de textiles y prendas de vestir para uso médico, deportivo y al aire libre se mantenga fuerte. Por el contrario, el mercado de los textiles para el hogar sigue sufriendo las consecuencias de un mercado de la construcción persistentemente débil, aunque en ligera mejora. Los artículos de lujo también deberían seguir enfrentándose a un crecimiento más lento.

En un contexto de demanda frágil, se espera que los precios de las fibras se mantengan relativamente estables. Los fundamentos del mercado del petróleo muestran una tendencia a la baja para 2025-2026, lo que debería limitar la presión al alza sobre las fibras sintéticas. Sin embargo, el entorno geopolítico podría desencadenar episodios de volatilidad, mientras que los fenómenos relacionados con el clima también suponen un riesgo. Si los precios de las fibras subieran, los fabricantes de ropa serían probablemente los más afectados.

La cadena de suministro está fragmentada desde un punto de vista industrial, pero sigue concentrada geográficamente en torno a China. Este país suministra un tercio de los insumos intermedios y más del 40 % de las exportaciones mundiales de ropa, aunque esta cuota está disminuyendo. La política arancelaria de EE. UU. podría acelerar este descenso en favor de proveedores alternativos que se benefician de condiciones aduaneras más favorables.

Perspectivas económicas del sector

Entorno económico frágil

El año 2024 fue otro año sombrío para el sector textil y de la confección, en el que la demanda mundial de prendas de vestir y textiles mostró una ligera mejora, pero siguió estando por debajo de lo esperado a pesar de la moderación de la inflación. Se prevé que, tanto este año como el próximo, el crecimiento del consumo mundial de ropa y calzado siga siendo moderado y presente disparidades regionales. En China, el consumo de los hogares siguió registrando un crecimiento moderado a principios de 2025, una tendencia que probablemente se mantendrá en 2026. En la UE, la demanda ha mejorado gradualmente a lo largo de 2025 y se espera que mantenga un aumento constante, aunque modesto, en 2026. Mientras tanto, en EE. UU., los cambios en las políticas arancelarias y el aumento de las expectativas de inflación pueden haber impulsado temporalmente las ventas de ropa en el primer semestre de 2025. Sin embargo, se prevé que aumenten a un ritmo más lento en los siguientes trimestres.

En este contexto de incertidumbre y demanda frágil, es probable que persista un comportamiento de los consumidores orientado al ahorro, lo que refuerza una tendencia a largo plazo de descenso del gasto en ropa como porcentaje de las ventas minoristas de los hogares. Esto seguiría fomentando la demanda de ropa de bajo coste ofrecida por las marcas de moda rápida y las plataformas online de moda ultrarrápida. Esta tendencia también está impulsando el interés por alternativas con una buena relación calidad-precio, como las imitaciones y las ofertas con descuento. Además, alimenta la expansión del mercado de segunda mano, con el desarrollo de tiendas especializadas y plataformas en línea como Vinted. Ante el auge de este segmento, las marcas de moda y los minoristas han dedicado parte de sus tiendas a la venta de artículos de segunda mano. Por ejemplo, este es el caso de H&M, que ha creado rincones de segunda mano en algunas de sus tiendas.

Presión continuada para el comercio minorista de la moda

Este contexto se suma a los retos a los que se enfrentan los minoristas de moda, que ya han tenido que adaptarse a una mayor competencia debido al auge de las ventas en línea. Esto, sumado al papel cada vez más importante que desempeñan Internet y las redes sociales en la vida cotidiana, ha llevado al sector minorista de la moda, así como a las marcas, a centrarse cada vez más en estas herramientas en su estrategia de marketing. El entorno poco propicio para el consumo de ropa hace que sea aún más importante que los actores del sector hagan uso de estas herramientas, incluso a través de colaboraciones con influencers.

Todo lo anterior ha ejercido presión sobre la rentabilidad de las tiendas de moda y limita su capacidad para subir los precios. Como reflejo parcial de esta presión, aunque el crecimiento del valor de las ventas de ropa superó al de los volúmenes en 2024 (y en otros años anteriores), el valor de las ventas minoristas de ropa y accesorios en EE. UU. aumentó un 4,2 % en los primeros cinco meses de 2025, es decir, a un ritmo similar al del volumen de ventas.

A nivel mundial, los minoristas de ropa ya tuvieron que hacer frente a presiones sobre la rentabilidad en 2024. El margen de EBITDA global de las empresas que cotizan en bolsa cayó de forma continua a lo largo del año, pasando de una mediana del 10,3 % en el último trimestre de 2023 al 9,7 % en el mismo periodo de 2024. Se espera que las marcas de moda que venden directamente sus productos en sus propias tiendas puedan hacer frente a las restricciones de precios de forma más eficaz, ya que suelen operar con márgenes más elevados. En 2024, el margen EBITDA mediano del segmento se situó en una media del 15,8 % a nivel mundial (frente al 14,8 % de 2023).

Destacan los textiles ecológicos, médicos y para actividades al aire libre

El interés de los consumidores por la moda rápida y la moda ultrarrápida parece contradecir el creciente entusiasmo por una producción de ropa más responsable y respetuosa con el medio ambiente, que ofrece menos artículos a precios generalmente más elevados. Sin embargo, la división entre la moda rápida y la moda sostenible no es absoluta. Conscientes del creciente interés de los consumidores y los gobiernos por estas cuestiones, las marcas de moda, incluidos los gigantes de la moda rápida, están integrando la sostenibilidad en sus estrategias. H&M, por ejemplo, se ha comprometido a que, para 2030, el 100 % de sus materiales procedan de fuentes recicladas o sostenibles. En consecuencia, aunque la demanda global de textiles y ropa seguirá siendo frágil en general en 2026, podrían destacar ciertos componentes específicos de la cadena de suministro. Este es el caso de las fibras recicladas (7,7 % de la producción de fibras textiles en 2023). No obstante, la cuota de mercado de la fibra reciclada se ha estancado en los últimos años, debido en gran medida a los mayores costes de producción. Además, el uso generalizado de mezclas de fibras en los textiles plantea importantes retos para el reciclaje posconsumo. La separación de los diferentes tipos de fibras requiere mucha mano de obra, y los procesos de reciclaje químico y mecánico suelen exigir condiciones diferentes, lo que encarece aún más el reciclaje a gran escala.

Del mismo modo, es probable que las fibras naturales y artificiales (aproximadamente el 26 % y el 6 %, respectivamente, de la producción mundial de fibras textiles en 2023) tengan una mayor demanda que las fibras sintéticas. Aunque las fibras artificiales (también denominadas celulósicas sintéticas) se producen mediante procesos químicos, se obtienen a partir de materiales naturales, principalmente madera. Además, su producción no requiere el uso de pesticidas, insecticidas ni grandes cantidades de agua, como ocurre con el algodón. Esto podría explicar por qué las exportaciones de fibras artificiales aumentaron un 8,8 % en 2024, frente a una caída del 1,3 % en el caso de las fibras sintéticas. Los principales exportadores de estas dos últimas —China (37 % en 2022), EE. UU. (19 %) e Indonesia (14 %)— podrían, por tanto, beneficiarse. Dicho esto, la creciente concienciación medioambiental también alimentará la preocupación por la deforestación, a la que la producción de fibras artificiales puede contribuir. El reglamento europeo sobre la deforestación, que prohibirá la importación de productos derivados de la deforestación a partir del 30 de diciembre de 2025, podría afectar, por tanto, a determinados artículos fabricados con fibras artificiales.

Aparte de las cuestiones ecológicas, los textiles técnicos utilizados en el ámbito médico y los textiles y prendas especializados para el deporte y las actividades al aire libre (entre el 20 % y el 25 % del mercado de la confección y el calzado) deberían seguir gozando de una demanda sólida. Por el contrario, las perspectivas para los textiles de interior —el segundo uso más importante de las fibras textiles después de la confección— seguirán siendo frágiles, en consonancia con la situación del sector de la construcción a nivel mundial. El sector del lujo también se enfrenta a condiciones difíciles. La actual desaceleración económica en China, junto con el rechazo de los consumidores y del Gobierno hacia las muestras ostentosas de riqueza, podría seguir impulsando la demanda de productos más discretos y asequibles.

Los precios de las fibras textiles se mantendrán moderados

En un contexto de demanda frágil y débil, se espera que los precios de las fibras se mantengan relativamente estables. Aunque se prevé que la producción mundial de algodón disminuya ligeramente durante la temporada 2025-2026 (julio de 2025-agosto de 2026), el crecimiento moderado del consumo de las fábricas y los elevados niveles de existencias deberían contribuir a mantener los precios, en línea, en términos generales, con las condiciones observadas durante el primer semestre de 2025. El índice A del algodón, un referente ampliamente utilizado para los precios internacionales del algodón, se situó en una media de 78 dólares estadounidenses durante los primeros cinco meses de este año. Aunque sigue siendo considerable, el uso del algodón ha disminuido en las últimas décadas, pasando de representar aproximadamente la mitad de la producción mundial de fibras textiles a apenas el 20 % en la actualidad. Por su parte, el uso del poliéster ha ganado terreno y ahora representa aproximadamente el 60 % de la producción mundial de fibras. Las tendencias de debilidad de la demanda también están ejerciendo una presión a la baja sobre los precios del poliéster.

El principal riesgo que afecta a estas perspectivas reside en los mercados del petróleo. Dado que las fibras sintéticas se obtienen del petróleo, sus precios están estrechamente vinculados a las tendencias del mercado petrolero. Las fibras naturales también se ven afectadas debido a su sustituibilidad por las fibras sintéticas. Aunque los fundamentos de la oferta y la demanda apuntan a una relajación de los precios del petróleo en la segunda mitad de 2025 y más allá, las tensiones geopolíticas —en particular entre Israel e Irán— han agravado la incertidumbre del mercado. Tras los primeros ataques israelíes contra Irán el 13 de junio de 2025, los precios del crudo Brent se dispararon más de un 20 % en una semana. Otro riesgo que podría hacer subir los precios de las materias primas está relacionado con el clima. Las fibras textiles se producen en gran medida en economías que, en términos de población, se encuentran entre los diez países más afectados por desastres climáticos durante el período 2005-2024. En 2024, el 47 % y el 59 % de las exportaciones de algodón y de fibras químicas (sintéticas y artificiales), respectivamente, procedían de estos países.

Si los precios de las fibras textiles subieran, los fabricantes de ropa y calzado serían probablemente el eslabón más débil de la cadena de valor de la confección. En 2021, el fuerte aumento del precio del hilo y los tejidos vendidos por los fabricantes textiles solo se repercutió parcialmente en los precios de venta de las fábricas de confección. Por lo tanto, un nuevo aumento de los costes de los insumos podría lastrar los márgenes de los fabricantes de ropa. Esta vulnerabilidad se debe a la considerable proporción que representan las materias primas (hilos, tejidos y accesorios) en sus costes de producción, estimada entre el 40 % y el 60 %. Además, los fabricantes tienen un margen limitado para repercutir estos aumentos de costes a sus clientes, dado el desequilibrio de poder a favor de las marcas de moda y la fragilidad de la demanda del consumidor final. Los fabricantes de ropa también suelen tener poco margen de maniobra para optimizar sus compras, ya que el suministro de materias primas suele venir impuesto por sus clientes.

Cabe señalar que el riesgo climático no solo afecta a la producción de fibras textiles, sino también al resto de la cadena de valor de la confección (hilos, tejidos y prendas), que está muy concentrada en países vulnerables a los riesgos climáticos, como China, Bangladés y Vietnam.

La cadena de suministro se enfrenta a los aranceles aduaneros de EE. UU.

La cadena de suministro del sector está fragmentada. Las distintas etapas —diseño, fabricación o recolección de materias primas, hilado, tejido, acabado y confección de prendas— suelen ser realizadas por empresas distintas, a menudo en países diferentes. China sigue siendo un actor clave a lo largo de toda esta cadena. En la fase inicial, suministra un tercio de los insumos textiles intermedios (fibras en rama e hilos). En la fase final, sigue representando más del 40 % del volumen de las exportaciones de ropa y calzado (2023). Aunque sigue siendo dominante, cabe señalar que esta cuota ha ido disminuyendo desde que alcanzara su máximo del 54 % en 2010.

Más allá de un posible impacto negativo en la demanda estadounidense, la política arancelaria de EE. UU. podría afectar principalmente a la parte final de la cadena de suministro. La ropa confeccionada y los productos textiles representan la mayor parte de las importaciones estadounidenses en este sector. En este contexto, las marcas podrían dar preferencia a los proveedores sujetos a aranceles estadounidenses más bajos. Por lo tanto, China podría ver cómo su cuota de mercado sigue disminuyendo. En el momento de redactar este informe, Pekín sigue siendo el principal objetivo de la estrategia arancelaria de la Administración Trump. Por el contrario, el cambio podría beneficiar a los exportadores de textiles y prendas de vestir de determinados países europeos, del norte de África y de Turquía, que no solo se benefician de aranceles estadounidenses más bajos, sino también de su proximidad geográfica al mercado europeo (para obtener más información sobre la diversificación de la cadena de suministro en el sector de la confección, haz clic aquí). Última actualización: mayo de 2024

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